Mundo 3d
Este proyecto nace de algo muy personal: mi amor por la playa. Desde el principio tenía claro que no quería hacer una playa cualquiera, sino ir un poco más allá y crear algo que tuviera identidad propia. Por eso elegí el coco como elemento principal, como si la isla girara en torno a él, creando un pequeño espacio paradisíaco que transmitiera calma, verano y libertad.
Cuando empecé este proyecto, la verdad es que lo pasé bastante mal. Partía prácticamente desde cero y me encontré de golpe con muchos conceptos nuevos: modelado, materiales, iluminación, escalas, texturas, agua… Todo parecía demasiado complejo y, en muchos momentos, sentí que no avanzaba o que nada salía como yo esperaba. Había días en los que algo tan simple como un material o una forma no funcionaba, y eso resultaba frustrante.
Sin embargo, a medida que fui dedicándole tiempo, probando, equivocándome y volviendo atrás, empecé a entender cómo funcionaban realmente cada cosa. Poco a poco, lo que al principio parecía imposible empezó a tener sentido. Conceptos que me parecían muy difíciles (como el modelado o texturas) se volvieron mucho más fáciles, y el proceso empezó a fluir de una manera que no esperaba, cuando ya tenía todo en poly-editable no veía gran cosa pero cuando metí lectura cambió todo. Pasé de sentirme perdida a disfrutar del proyecto y del aprendizaje que estaba teniendo, tanto así que le he dedicado días y días enteros en la uni después de las clases de por la mañana, aproximadamente más de 60 horas por ahí
El agua de la cascada, los hielos, y las palmeras, han sido una de las partes más complicadas, pero también las más satisfactorias. En 3D no todo es poner valores al azar, sino observar, analizar y tener paciencia. Gracias a eso, este proyecto se convirtió en algo más que un simple ejercicio: fue una forma de demostrarme a mí misma que, aunque al principio no supiera nada, con esfuerzo y constancia podía llegar a un resultado del que sentirme orgullosa.
Este trabajo representa todo ese proceso: el bloqueo inicial, la frustración, el aprendizaje y, finalmente, la satisfacción de ver una escena terminada que refleja una idea personal. No es solo una isla con un coco, es el resultado de muchas horas de trabajo y de haber superado la sensación de «no puedo» para acabar descubriendo que era mucho más capaz de lo que pensaba. Ahora sí presento mi Didi’s Paradaise, pero aviso que dan ganas de teletransportarse.
Proceso:
Cada imagen es cada captura del proceso a lo largo de los 2 meses que le he dedicado al trabajo.












