Dualidad
Este proyecto nace de la necesidad de representarme a través de la dirección de arte y la fotografía, explorando tanto los aspectos positivos como los negativos que forman parte de mi identidad. A través de un formato editorial reversible, compuesto por dos fanzines contenidos en una misma pieza, he construido un relato visual sobre la dualidad que existe en mí: aquello que muestro y aquello que normalmente permanece oculto.
La fotografía se convierte así en una herramienta de expresión personal, donde la luz, el color, la composición y la puesta en escena actúan como elementos narrativos capaces de traducir emociones, pensamientos y rasgos de personalidad en imágenes.
Proceso:
Este proyecto consiste en la creación de una pieza editorial de carácter autobiográfico centrada en la dirección de arte como herramienta principal de expresión visual. El objetivo ha sido explorar mi propia identidad a través de una serie de fotografías conceptuales que representan diferentes rasgos de mi personalidad, tanto aquellos que considero positivos como aquellos que percibo como más complejos o negativos.
La propuesta se materializa en un libro reversible compuesto por dos fanzines que se encuentran dentro de una misma estructura. Cada uno de ellos representa una parte distinta de mi identidad: por un lado, las características que asocio con la luz, el crecimiento, la creatividad y la seguridad; y, por otro, aquellos aspectos relacionados con la inseguridad, el estrés, la autoexigencia o la dependencia emocional y tecnológica. La decisión de utilizar un formato reversible surge de la idea de que ambas partes conviven constantemente y son inseparables dentro de la construcción de mi personalidad.
Para la realización de las fotografías se ha trabajado especialmente la dirección de arte, utilizando la iluminación, el color, la composición, el movimiento y la puesta en escena como recursos narrativos. En las imágenes pertenecientes al universo positivo predominan composiciones más equilibradas, tonos cálidos y una sensación de armonía visual. En contraste, las fotografías del universo negativo recurren a iluminaciones más dramáticas, colores fríos, desenfoques, largas exposiciones y recursos visuales que transmiten tensión, caos o introspección.
Cada imagen ha sido concebida no como un simple retrato, sino como una representación simbólica de un rasgo concreto de mi personalidad. De este modo, el proyecto se convierte en un ejercicio de autoobservación y autoconocimiento, donde la fotografía funciona como un lenguaje capaz de expresar emociones y pensamientos difíciles de comunicar únicamente con palabras.
El resultado final pretende mostrar que la identidad no es una realidad única ni estable, sino la convivencia constante entre diferentes versiones de uno mismo. La luz y la sombra, lo visible y lo oculto, lo positivo y lo negativo, no se presentan como opuestos, sino como elementos complementarios que construyen quién soy.









